lunes, 20 de julio de 2009

Cuando el séptimo arte y la gastronomía se encuentran: cine gourmet (1 de 3)


El cine es un arte que como todos sabemos, tiene poco más de un siglo de historia, sin embargo, la gastronomía existe desde que el hombre es hombre. Pintores como Cezanne, con sus famosos bodegones; o Da Vinci con su última cena; han expresado con su arte, esa estética innegable que tienen los alimentos de los que nos servimos, y todo lo que le rodea al ritual: cestos, cubertería, vajillas, manteles, copas, mobiliario, iluminación. Elementos que crean atmósferas capaces de llevar al ser humano a lo sublime, a lo sagrado, al mismo tiempo a lo erótico, a sucumbir a la tentación a los placeres terrenales, nos invitan a rendirnos a auténticas experiencias sensoriales: olor, sabor, tacto, vista, e incluso oído. Son atmósferas que pueden seducir reyes, conquistar masas, sellar grandes negocios, alegrar nuestras existencias o incluso amargarlas.

Además, la gastronomía siempre me ha parecido una auténtica manifestación cultural, una de las más perfectas expresiones de identidad de los pueblos, de sus costumbres, de las características particulares de la tierra que provee sus frutos, de la coyuntura histórica de las naciones. Las mesas de nuestros hogares reflejan muchísimo más que lo que está a simple vista, sin darnos cuenta, expresan cosas como la época del año en que se vive, o la religiosidad de los comensales, se pueden descubrir muchos aspectos del carácter de una persona simplemente observando sus hábitos gastronómicos. Por eso cuando he tenido la oportunidad de viajar, el momento que más me ha gustado es comer con las familias de mis amigos suecos, italianos, alemanes o españoles, creo que es una de las más bonitas maneras de conocer el mundo.

Entonces, cuando el cine se interesa por la gastronomía, tiene como resultado un tipo de film que despierta del todo mi interés. Quisiera compartir con quienes pasen por aquí, una selección que he hecho de 15 títulos del séptimo arte, en los que la gastronomía desempeña un papel importante, aquí van los primeros cinco:

01.-"Vatel", Roland Joffe, 2000, Reino Unido-Francia.

Nos relata el difícil compromiso en el que se ve involucrado el célebre cocinero francés del siglo XVII François Vatel (creador de la crema Chantilly), cuando su patrono, el Príncipe de Condé, debe recibir al Rey Luis XIV de Francia y a toda la corte de Versalles durante un festejo de 3 días y 3 noches. Condé espera que el Rey quede tan satisfecho como para que lo ponga al mando de las tropas que combatirán en la incipiente guerra contra Holanda.

Vemos entonces como Vatel, quien declaraba su deseo por lo absoluto, por lo sublime, por lo perfecto, despliega sus extraordinarias habilidades como chef ejecutivo, para organizar, con tan sólo 15 días de antelación, un banquete de 03 días y 03 noches, de más de 80 platos y que sea capaz de satisfacer y sobrepasar las expectativas del monarca y su corte.

La película es un alarde de producción, con bellísimas puestas en escenas, vemos unos preciosos buffets, faisanes, perdices, frutas exóticas, vestuarios, y una recreación de los famosos espectáculos que organizaba Vatel para sus comensales, con ballenas mecánicas, valkirias, y un sin fin de números artísticos.

Es también una reflexión sobre la libertad, Vatel amaba su trabajo, pero jamás se privaría de ser libre, no había ni reyes, ni príncipes ni condes que pudieran privarle de su libertad.

02.-"Deliciosa Martha", Sandra Nettelbeck, 2000, Alemania.

Nos encontramos con Martha, una guapa jefa de cocina de un elegante restaurante de Hamburgo. Algo neurótica y obsesionada con su trabajo, el cual desempeña buscando infatigablemente la mayor precisión. A Martha le cambia totalmente la vida cuando su única hermana, que es madre soltera, muere en un accidente automovilístico. Martha debe entonces hacerse cargo de Lina, su sobrina huérfana, quien está en shock por la reciente pérdida de su madre. La adaptación entre Martha y Lina no resulta nada fácil, especialmente porque van descubriendo que son muy parecidas, a las dos les gusta cocinar y son rabiosamente perfeccionistas, el toque simpático lo da Mario, un cocinero italiano que contratan en el restaurante de Martha, y quien al principio no es muy bien recibido, pero luego sucumben a sus estereotipados encantos que incluyen pasta, y canciones del país de la bota.

03.-"Como agua para chocolate", Alfonso Arau, 1992, México.

Adaptación del libro de Laura Esquivel. Aproximación al realismo mágico, con toques surrealistas. Ambientada a principios del siglo pasado, nos cuenta la historia de un amor fallido, que es truncado por una malévola madre que decide que su hija menor no puede casarse sino que debe permanecer soltera para cuidarla a ella, entonces su amado accede a casarse con la hermana mayor, sólo para poder estar cerca de su verdadera pasión.

Todo lo anterior está aderezado con unas interesantes metáforas entre la deliciosa y sensual gastronomía mexicana y las situaciones que se desarrollan en el film. Se me antoja que Arau quiso plasmar algunas influencias de Buñuel o de Ripstein.

04.-"El festín de Babette", Gabriel Axel, 1987, Dinamarca.

En el siglo XIX, nos situamos en el seno de una remota aldea puritana danesa. En ella viven dos ancianas hermanas, hijas de un fallecido sacerdote de la aldea, solteronas, ya que movidas por su rígida y profunda fe, decidieron renunciar a los placeres carnales, y al amor.

Un día llega a sus vidas, Babette, una refugiada francesa que huye de la cruenta guerra que azota su país. Babette llega recomendada por el amor de juventud de una de las ancianas, y trabajando como sirvienta, se integra rápidamente a la introvertida, rigurosa, y ultra-religiosa vida de la aldea.

Pero un día Babette se gana un premio de lotería, y decide regalarle a la aldea un banquete al estilo auténticamente francés, Babette trae desde su país para la ocasión todo tipo de insumos necesarios para su cena francesa: una inmensa tortuga para hacer sopa, miles de codornices, que preparará en una cama de hojaldre en una receta llamada "Codorniz en sarcófago", los mejores vinos galos, champán, trufas y todo tipo de manjares típicamente franceses.

Una magnifica puesta en escena, y una hermosa reflexión sobre la modestia y sobre como el arte de la cocina puede regalar felicidad, despertar los sentidos y darle rienda suelta a la alegría, incluso a un grupo rural de puritanos daneses.

05.-"El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante", Peter Greenaway, 1989, Reino Unido.

Una de las obras cumbres de Greenaway, este director británico que según mi opinión, experimenta tanto con la imagen, que hace de ella una experiencia más cercana a las artes pictóricas que al cine. El film nos cuenta la historia de un ogro que es dueño de un restaurante, y que aterroriza a todo su entorno, a todo lo que toca.

La cocina del restaurante es más parecida a uno de los bodegones de Cezanne o a un cuadro de Velázquez, que a uno de un restaurante real actual, la fotografía es impresionante, con ese inmaculado blanco cuando entran a los cuartos de baño y ese rojo de ira de los salones comedor.

Violencia, antropofagia, repugnancia, venganza, inquietud (el niño ayudante de cocina que canta, albino, y con estética siniestra, me erizaba la piel), pero quitando esta estética tan recargada, ese interés más por la imagen y forma que por lo narrativo; la película nos ofrece una experiencia cinematográfica bastante original, aunque claro, en este viaje queda excluido totalmente al final el placer de la gastronomía.

Bueno, esas fueron las primeras cinco, de quince en total que he seleccionado. Dejo la lista de hoy:

01.-"Vatel", Roland Joffe, 2000, Reino Unido-Francia.
02.-"Deliciosa Martha", Sandra Nettelbeck, 2000, Alemania.
03.-"Como agua para chocolate", Alfonso Arau, 1992, México.
04.-"El festín de Babette", Gabriel Axel, 1987, Dinamarca.
05.-"El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante", Peter Greenaway, 1989, Reino Unido.


¡Buen provecho!

Nota: Post dedicado especialmente a todos los amigos que se dedican a ese hermoso arte que es la cocina, y a quienes admiro tanto. Un cordial saludo a mi amigo Chef Orlando "Yayo" Amaro, Executive Cheff de Pamplona Tapas Bar en Lafayette, EE.UU.

jueves, 16 de julio de 2009

Encendiendo las candilejas de nuestras conciencias



Limelight (Candilejas). 1951. Escrita y dirigida por Charles Chaplin

Hoy tuve la oportunidad de disfrutar de "Limelight", uno de los títulos más grandes e importantes de la filmografía del genial Charles Chaplin. Realizado en el año 1951, vemos en el film a un Chaplin ya bastante mayor, que interpreta al entrañable comediante "Calvero", vieja gloria del humor teatral, venido ya a menos, relevado por nuevas generaciones de las artes escénicas.

Calvero es prácticamente alcohólico, ya que considera que sólo en tal estado es cuando aflora su mejor humor, cuando es más divertido. Un día, borracho, de regreso a su casa, le salva la vida a Terry, una hermosísima bailarina, quien ha perdido toda esperanza, sufre de afecciones psiquiátricas que le producen parálisis de las piernas y no tiene ningunas ganas de vivir.

Entonces Calvero, a pesar de estar bastante derrotado en la vida por la decadencia profesional que le está causando su edad avanzada, es capaz de despertar en Terry nuevas ilusiones, nuevos anhelos. El entrañable payaso al borde del retiro, le habla a la joven bailarina una y otra vez de las hermosas posibilidades que plantea la existencia, de lo bella que es la vida.

Eso, en estos tiempos que corren, es invalorable como mensaje artístico, vemos como Chaplin nos plantea su fe en el mundo y en la humanidad. Es optimista, nos exhorta a luchar pacificamente por nuestras ideas, por encontrar ese talento que todos tenemos, siempre a respetándonos los unos a los otros.

Su visión luminosa choca con los mensajes oscuros, nihilistas, violentos y fatalistas de los directores actuales, lo cual no quiere decir que la obra de Chaplin no esté llena de denuncia social, de sarcasmo, de secuencias dramáticas, de niños hambrientos abandonados, de pobres marginados, de obreros explotados, de agudísimas críticas a la burguesía, de llanto y tristeza; pero las historias y personajes chaplinescos suelen tener giros y transformaciones en los que termina por aflorar la bondad, la honestidad, la paz, el amor.

Transcribo una parte del guión de "Candilejas" que me gustó especialmente. En la secuencia, Terry recién acaba de despertar de su intento de suicidio, y le pregunta a Calvero los motivos por los cuales no la dejó morir. Un borracho Calvero (Chaplin) le responde lo siguiente:


"La conciencia humana tardó millones de años en crearse,

¿y usted quiere borrarla?

borrar el milagro de toda existencia,

cuando importa más que cualquier otra cosa en el universo,

¿qué hacen las estrellas?

nada, aparte de quedarse fijas en su eje,

¿y el sol?

lanza llamas a 450 mil kms. de aquí, ¿y qué?

gasta todos sus recursos naturales

¿acaso el sol piensa?

¿o tiene conciencia?

No. Pero usted, si
" (Charles Chaplin, Limelight, 1951)



Chaplin nos habla de "Conciencia", que maravillosa palabra, ojalá todos tuvieramos un poco más de ella. La RAE la define como:

"Propiedad del espíritu humano de reconocerse en sus atributos esenciales y en todas las modificaciones que en sí mismo experimenta."

Entonces vemos que Calvero apela a la conciencia de Terry para devolverle las ganas de vivir, para convencerla de que todos tenemos valores intrínsecos que hacen que nuestro paso por este mundo sea una experiencia que vale la pena. Terry a su vez también logra que Calvero apele más a su conciencia, despertando en él de nuevo su creatividad, animándolo a generar nuevas ideas, alejándolo del alcohol, hasta que el encantador Calvero acaba demostrando su valía y su dignidad en la tercera edad.

Maravilloso film de Chaplin, aderezado con divertidísimos gags del maestro que incluyen un circo de pulgas, o un magnifico acto de comedia musical con el gran Buster Keaton.

Le agradezco haber sido hoy la voz de mi conciencia.

lunes, 6 de julio de 2009

Factótum: persona que desempeña todo tipo de empleos, menos el que desea.



Quizá la obra más célebre de Charles Bukoswki, claramente autobiográfica. En Factótum, el autor relata a través del personaje de Henry Chinaski, su alter ego, la lucha que tuvo que librar durante su juventud para abrirse paso como escritor mientras subsistía realizando una serie de empleos miserables; mantenía relaciones con sórdidas y rotas mujeres y cargaba además con un serio problema de alcoholismo.

El relato empieza en New Orleans, aunque podía haber empezado en cualquier otra de las numerosas localidades donde vivió el protagonista durante esa época. Lo vemos invariablemente obtener, y casi inmediatamente perder; una serie de trabajos de muy poca monta, empleos desagradables, hostiles, los que nadie quiere desempeñar, deprimentes, que hunden más a nuestro protagonista en su adicción al alcohol, en su apego a escribir, y en su conducta autodestructiva. Al mismo tiempo, su paso por estos trabajos miserables, hacen que Chinaski en su historia sea la voz de los marginados, de los borrachos, de los desempleados, de los obreros y de los económicamente deprimidos: los que nadie quiso ayudar de verdad, los que sobran, como dirían en los 80 los chilenos "Los prisioneros"

Al quedar desempleado, Chinaski continuamente va empacando sus escasas pertenencias en una antigua y maltrecha maleta y marchándose a probar suerte a otras localidades de la geografía estadounidense: Nueva York, Filadelfia, San Luis, Texas, Miami y por supuesto su querida y odiada Los Angeles a la cual siempre regresa una y otra vez y donde viven sus padres con quienes tiene pésimas relaciones.

Pero a pesar de estar inmerso en tan deplorable dinámica, Chinaski nunca ceja en su empeño de cristalizar su inclinación a ser escritor, aunque esté trabajando como almacenista, o de obrero de una fábrica de galletas para perros, o limpiando ventanas en un bar de mala muerte; siempre alterna estas ocupaciones con la escritura y envía continuamente sus relatos a las revistas literarias que admiraba: "Atlantic Monthly" "Harper's" y "Frontfire". Chinaski nunca renuncia a su vocación:

"En América siempre había gente buscando trabajo. Siempre había un montón de cuerpos utilizables para reemplazar a otros. Y yo quería ser escritor. Casi todo el mundo era escritor. No todo el mundo pensaba en que podía ser dentista o mecánico de automóviles... ....Casi todo el mundo usaba palabras y podía también escribirlas, en consecuencia casi todo el mundo podía ser escritor. Pero la mayoría de los hombres, por fortuna, no son escritores, ni siquiera conductores de taxi, y algunos -bastantes- desgraciadamente no son nada." Charles Bukowski. Factótum. 1975.

Su adicción por el alcohol va interfiriendo gravemente en los infames empleos que va logrando conseguir para poder sobrevivir: ausentismo, agresividad, lagunas mentales, paranoias, indiferencia: son los ineludibles efectos de un alcoholismo progresivo que le van costando a Chinaski cada precario, pero necesario empleo que va consiguiendo.

Un elemento importante en esta novela de Bukowski, así como en todas sus obras, es el humor, esa comedia negra, ese sarcasmo, esa mordacidad, un particular sentido crítico de la vida, tan agudo que le hace capaz de hacernos reír con situaciones verdaderamente desafortunadas:

"-No eres gran cosa - dijo él.
-Trata de repetirlo un día que no esté con resaca. Te correré a puñetazos por todo el patio.
-Muy bien -dijo-, ven un día fresco y limpito y veremos qué pasa.
Decidí no aparecer nunca por ahí fresco y limpito
". Charles Bukowski. Factótum. 1975.

Otro de los temas es su relación con las mujeres, de quienes dice que son mágicas. Chinaski en su sórdido mundo de pensiones de mala muerte, empleos miserables y borracheras, establece relaciones con prostitutas, o mujeres marginadas "recién salidas de un manicomio, o de un mal matrimonio" y es que tal y como él le sugiere a Manny, el personaje chicano con el que realizaba las apuestas en el hipódromo; Chinaski es partidario de que si lo que te gusta es fornicar, beber y apostar; debes buscarte mujeres a las que les guste lo mismo; aunque Manny acertadamente le responda: ¿quién quiere estar con una mujer así?.

Factótum es principalmente un manifiesto contra el hecho de que nuestra sociedad imponga parámetros según los cuales sólo se puede ser útil si trabajas en empleos convencionales, liberales, tecnócratas, los típicos trabajos que les gustarían a nuestros padres que tuviéramos: médico, ingeniero, abogado, funcionario público. No tiene cabida la vocación, ese apego a ejercer ciertas profesiones tan marginadas pero al mismo tiempo tan necesarias para la humanidad, como músico, escritor o incluso deportista. ¿Que tal si Quino fuese un empleado de oficina y nunca hubiese creado a Mafalda?, ¿o si Cervantes, Cortázar o Paul Auster se hubiesen tenido que dedicar a ser prósperos empresarios y nunca hubiésemos tenido al Quijote, Rayuela o Leviatán? Chinaski, en un fragmento de la novela, nos dice lo siguiente:

"La idea de sentarme enfrente de un hombre sentado detrás de un escritorio y contarle que deseaba un trabajo, y que estaba capacitado para hacer ese trabajo; era demasiado para mí. Francamente, estaba horrorizado de la vida, de todo lo que un hombre tenía que hacer solo para poder comer, dormir y vestirse". Charles Bukowski. Factótum. 1975.

Entonces, a pesar de tanta miseria, tanta borrachera y tanto cuadro depresivo, Factótum podría acabar siendo una invitación a creer en nosotros, en nuestros proyectos, en nuestras ideas, Bukowski en una de sus poesías nos dice: "si vas a intentarlo, recorre todo el camino, de lo contrario ni siquiera empieces" y esta es la filosofía de Chinaski, por encima de todo el lo que quiere es escribir. Ojalá yo hubiese sido así de persistente con mi vocación musical.

Por supuesto, existe una versión cinematográfica de Factótum, realizada en el año 2005 por el noruego Bent Hamer. Es una adaptación para la pantalla no sólo de Factótum sino de varias obras de Bukowski. El film según mi opinión es correcto, cinematográficamente interesante, con sólidas actuaciones sobre todo de quien encarna a Chinaski, el genial Matt Dillon; pero que en conjunto me parece demasiado "light" si lo comparamos con el libro.

En la película vemos a un Hank Chinaski apacible, resignado, sombrío, que habla muy poco, y cuando lo hace, habla casi a susurros, introspectivo. Creo que el Chinaski literario es más cáustico, más agresivo, más visceral. La película es como descafeinada, quizás demasiado atemperada en comparación a las miserias y los furiosos impulsos que podemos encontrar en la novela. Quien espere una adaptación fiel, como por ejemplo hizo Sam Mendes con "Revolutionary Road", quedará algo decepcionado, ya que la película empieza prácticamente a la mitad del libro; está ambientada en el año 2005, no en los años 50; y la acción transcurre siempre en una misma localidad, mientras que en el libro Chinaski se mueve por todo E.E.U.U.

No obstante, muchos de los diálogos reproducidos en el guión son bastante fieles, los planos que consigue Hamer tienen una estética interesante y las actuaciones de Lili Taylor y de Marisa Tomei son buenas, aunque ellas me parezcan demasiado atractivas para ser mujeres rotas, halladas un bar de mala muerte, y que acaban en la cama de un miserable borracho que no tiene ni un céntimo, cuestiones del cine.

domingo, 28 de junio de 2009

Ghinzu: espejito, espejito, ¿quien es la banda más bella?


Bélgica es un país que para un venezolano como yo, es bastante desconocido en cuanto a su música. Desde Francia si hay una cantidad de músicos como Saint Germain, Air, Daft Punk, Miss Kittin o Rinocerose; a los que he tenido más acceso. Pero desde Bélgica quizá el trip-hop de "Hooverphonic" ha sido para mí el único referente musical. Sin embargo, desde hace algún tiempo descubrí a "Ghinzu" una banda indie que encabeza un movimiento contemporáneo de pop rock belga del que forman parte otras interesantes agrupaciones como "Sharko" o "Girls in Hawai"

En esta oportunidad les hablaré del noise pop y de la experimentación sónica que nos trae la banda "Ghinzu", con su tercera producción titulada "Mirror Mirror", lanzado oficialmente en Europa en Marzo de 2009.

El álbum comienza con la voz en vocoder de "Cold Love", tema de estructuras melódicas enérgicas, con dos bajos, de ritmo trepidante. Para quienes hemos escuchado previamente "Electronic Jacuzzi" y "Blow", nos damos cuenta al oír este primer tema de "Mirror Mirror" que estamos de nuevo ante "Ghinzu", con el inconfundible pianoforte del líder de la banda John Stargasm, acompañado de un correcto contraste de voces armonizadas, y de reminiscencias sinfónicas, muy buen tema, ha sido el single promocional del disco en Bélgica.

Luego sigue "Take it easy", pieza que como su título sugiere es apacible, relajada, con guitarras muy rítmicas, batería tranquila que por momentos me recuerda algo a "The Strokes"

La tercera canción es "Mother Allegra", tema grandilocuente, de atmósfera dramática, operística, muy sinfónica, cuya lírica refleja una melancolía por lo maternal.

Sigue "Mirror, Mirror" de temática sexual, arrogante y hedónica. Música fiel al estilo noise pop de la banda, canción facetada, alternando hard rock con frases más rítmicas, interesante uso sincronizado de guitarra y de dos bajos, diseño vocal sobrio.

"Dream Maker" tiene un texto que es otro chute ya algo insoportable y manido de vanidad y narcisismo: "soy el brillo en tus ojos, soy el genio que trae a la vida tus sueños secretos"; los chicos no tienen ningún problema de autoestima, aunque si de inmodestia. Incongruente con esta pésima letra es la música, excesivamente dramática, un fallido intento de aproximarse a verdaderos genios como "Queen", o a otras bandas que han sido influenciadas por el combo de Mercury como los británicos "Muse". El tema tiene una estimable subida de intensidad a partir del último tercio.

"The End Of The World", tema con título casi idéntico al que "U2" publicó en 1991 en "Achtung Baby", y con letra arquetípica de la misma naturaleza: "quiero ir contigo hasta el fin del mundo", no se rompieron mucho el cerebro los muchachos con el texto. Interesante contraste de los dos bajos, estrofas con un eficaz trino de piano, y estribillos cantados apasionadamente y con sonidos algo neoyorquinos.

El séptimo tema es "This light", intimista, insisten en sus arreglos dramáticos y emocionales con el piano y la voz al frente. La letra nihilista nos habla sobre esa luz al final del túnel que supuestamente vemos antes de morir, tema bastante interesante.

"This War Is Silent", es una canción que nos habla nuevamente de sexo. Su música me retrotrae al primer álbum de la banda "Electronic Jacuzzi", guitarras en pizzicato, líneas de bajo circulares, fraseo vocal tortuoso, obstinado, fijo y misterioso que va evolucionando sobre variaciones progresivas de la misma cadena de acordes y que estalla en un interesante clímax en el último tercio. Excelente canción.

Sigue "Je T'attendrai", tema en francés con dos repetitivos riffs de bajo y final visceral. Luego un pasaje electrónico de transición, para continuar con "Kill The Surfer", demencial, circular, bastante rockera.

Cierran el disco con "Interstellar Orgy", instrumental, sideral, envolvente, espiral, búsqueda de sonidos propios, exprimir las máquinas hasta sacarle sonidos nuevos (cosa que caracteriza a "Ghinzu", y que también hacen otras bandas como "Crystal Castles" o el venezolano Carlos Giffoni), sicodelia y presencia implícita del fallecido Floyd: Richard Wright.

En conclusión, "Mirror, Mirror" aunque bueno, no me parece el mejor disco de "Ghinzu", esa experimentación operística y melodramática; y las líricas narcisistas desinflan un poco esta producción que pudo haber sido mucho más. ¿Lo mejor del disco? "Cold Love", "This Light" y "This War Is Silent", canciones verdaderamente recomendables.

miércoles, 24 de junio de 2009

Un mundo infeliz: la atractiva desdicha


Mientras me dirigía en autobús a hacer gestiones personales, encuentro en mi asiento uno de esos periódicos gratuitos que circulan diariamente aquí en España, me pongo a leerlo y encuentro lo de siempre: desgracias, infelicidad, desdicha.

En la portada del diario había un fotograma de imágenes grabadas con un teléfono móvil (celular) de Neda, una niña iraní que fue asesinada de un disparo mientras conversaba con su padre como asistentes a una manifestación opositora a los resultados electorales en Teherán. Continúo leyendo y me entero de que 83 inmigrantes subsaharianos han llegado ayer a España en patera (balsa) y han sido detenidos, se trata de gente que realiza una peligrosísima travesía por el Estrecho de Gibraltar, sólo para ser repatriados al llegar aquí; ¿el resto de las noticias? aumento desorbitado del desempleo, el cretino del presidente italiano haciendo fiestas con prostitutas y cocaína; declaraciones de la viuda de Puelles, el policía que ETA mató con una bomba recientemente, en fin, desdicha, desdicha y más desdicha.

No soy periodista, pero conozco ese axioma periodístico anglosajón que reza "Good news are no news" (Las buenas noticias no son noticias), los periódicos venden cuanta más angustia causen, pero ¿quienes los compran o leen? nosotros los ciudadanos, entonces, ¿es que nos atrae la desdicha?

En el ámbito literario, pictórico, musical y cinematográfico vemos como las mejores obras son aquellas que llevan implícitas terribles y devastadoras escenas y situaciones. En cuanto a cine tenemos que desde el neorrealismo italiano, hasta directores contemporáneos tales como Todd Solondz, Michael Haneke, Lars Von Trier, Julian Schnabel o Takeshi Kitano; nos ofrecen un continuo goteo de angustia y violencia postmodernista. Notables escritores actuales como Phillip Roth, John Maxwell Coetzee o David Foster Wallace nos abruman y conmueven con historias sobre suicidios, racismo o lo decadente de la vida contemporánea. El caso de la literatura es históricamente afín a la estética de la infelicidad, pensemos en las tragedias griegas, o shakesperianas.

En cuanto a música, toda aquella que me interesa suele ser bastante triste y melancólica, los lamentos existenciales de Robert Smith con sus The Cure; toda la gama de denuncias sociales y personales de Thom Yorke y sus Radiohead; los fáusticos encuentros o relaciones gore que cuenta Charly García; las líricas siniestras de Billy Corgan o Trent Reznor, o incluso el melodioso desánimo de los blues de John Lee Hooker.

Creo que tiene razón Aldous Huxley cuando nos dice en su distópico, suicida y eugenésico "mundo feliz":

"La felicidad real siempre aparece escuálida por comparación con las compensaciones que ofrece la desdicha. Y, naturalmente, la estabilidad no es ni con mucho tan espectacular como la inestabilidad. Estar satisfecho de todo no posee el encanto que supone mantener una lucha justa contra la infelicidad ni el pintoresquísmo del combate contra la tentación o contra la pasión fatal o duda. LA FELICIDAD NUNCA TIENE GRANDEZA". Aldous Huxley, "Un mundo feliz" 1932.

domingo, 14 de junio de 2009

El baño del Papa: el conmovedor enfrentamiento entre honestidad, esperanza y pobreza





El baño del papa. Directores: Enrique Fernández y César Charlone. Uruguay-Brasil-Francia 2007.

"Ciudad de Dios" es una película de culto en el cine latinoamericano actual, entonces encontrar los nombres de Fernando Meirelles como productor, y de César Charlone, el autor de la maravillosa fotografía de la mencionada película brasileña, crea grandes espectativas sobre esta producción cinematográfica uruguaya titulada "El baño del Papa". El film nos cuenta una historia basada en hechos reales, y que como apunta el mensaje que vemos en pantalla al comienzo "sólo el azar impidió que sucedieran en el orden que se presenta". Se trata de los efectos que tuvo la visita del Papa Juan Pablo II el 08 de Mayo de 1988, a un pequeño pueblito rural uruguayo llamado Melo, fronterizo con Brasil.

El relato tiene una apertura algo expresionista, vemos las sombras de unas bicicletas que transitan por un pedregoso camino de tierra, un ambiente netamente rural, con asnos, vacas y evidente pobreza. Las bicicletas pertenecen a un grupo de contrabandistas de poca monta, que traen en ellas pequeños lotes de mercancía comprada en el lado brasileño, que venden luego en Melo, del lado uruguayo. Para poder pasar las mercancías deben entrar a Uruguay por caminos verdes, nunca por la alcabala oficial policial donde los funcionarios, más por corrupción que por otra cosa, les incautan las mercancías.

Entre este grupo de contrabandistas en bicicleta, nos encontramos a Beto (César Troncoso), principal protagonista de la historia. Conocemos luego a la familia de Beto: su esposa Cármen (Virginia Méndez), ama de casa, una fervorosa católica que piensa que Dios debe ayudar principalmente a los pobres; y a su hija Silvia (Virginia Ruiz), una hermosa niña de aspecto muy latinoamericano, que tiene claro lo que quiere estudiar al acabar el bachillerato, quiere ser presentadora de noticias en la televisión, estudiar periodismo; para lo cual tendría que irse a Montevideo. La evolución de la relación de Silvia con su padre, ocupa un importante espacio en el argumento del film. Destacable también el personaje de Meleyo (Nelson Lence), un policía corrupto que tiene una especie de pacto fáustico con Beto.

La puesta en escena nos permite ver imágenes costumbristas, muy australes, muy suramericanas. Vemos a los personajes tomando su mate uruguayo, haciendo asados de carne, chorizos, empanadas, y esa fascinante música que es una mezcla uruguayo-brasilera.

Al enterarse de la visita del Papa, todo el pueblo de Melo deposita sus esperanzas en el acontecimiento, y con los pronósticos de recibir cantidades multidudinarias de creyentes debido a la llegada del sumo pontifice, comienzan a preparar todo tipo de avíos comestibles, recuerdos conmemorativos, medallitas religiosas; para venderles a los visitantes, y conseguir con las ganancias apartar, aunque sea un poco, esa acuciante miseria en la que viven. Tienen tan grandes esperanzas en el éxito de tales emprendimientos, que muchos de los habitantes del pueblo incluso piden créditos bancarios, poniendo como garantías sus terrenos o casas para así poder comprar mercancias y participar en el prometedor negocio.

Entonces mientras Melo se lanza a preparar chorizos, empanadas y banderitas para vender a los seguidores del Papa; Beto, concibe una brillante idea: construir en su domicilio un cuarto de baño para alquilárselo a los peregrinos. Luchando contra todo tipo de adversidades, Beto intentará llevar a cabo su singular proyecto.

"Melo" nos recuerda un poco a "Villa del Rio" aquel entrañable pueblito español que crearon Berlanga y Bardem en "Bienvenido Mr. Marshall" y cuyos habitantes ponían todas sus esperanzas en la llegada de los norteamericanos y sus dólares. La diferencia estriba en que "Villa del Rio" y sus visitantes americanos, eran una maravillosa creación ficticia de Berlanga, mientras que lo de Melo si que ocurrió en la realidad, por lo que "El baño del Papa" tiene visos de documental, es puro realismo, pero tratado eso si con arte y un toque mágico.

El argumento es desarrollado de manera muy amena, con pinceladas de comedia que se me antojan algo chaplinescas, humor que nace de situaciones de miseria y pobreza. El gag del ensayo del futuro funcionamiento del baño con la esposa y la hija de Beto, lo encontré muy divertido, aprovecha eficazmente lo visual y lo narrativo.

La fotografía de Charlone es impecable, consiguiendo extraer belleza de escenarios e imágenes de pobreza, miseria y marginalidad, vemos vehículos oxidados, chatarra, viviendas que son prácticamente chabolas (o ranchos como diríamos en mi Venezuela), pero Charlone logra retratarlas de manera muy estética. En una secuencia del film, el personaje de Beto tiene una ensoñación con una moto que desea comprar, y me gustó mucho la gama de tonos amarillos que utiliza, los filtros, y el manejo de la luz. También hay abundancia de primeros planos.

Encantadora la música de Luciano Supervielle y Gabriel Casacuberta. El guión, co-escrito entre Fernández y Charlone, nos presenta reflexiones de índole social, político y religioso: ¿es ético hacer comercio con cuestiones religiosas? ¿Cármen tiene razón al afirmar que Dios debe ayudar principalmente a los pobres? ¿se puede ser pobre y al mismo tiempo vencer las tentaciones de quebrantar la honestidad?.

De los filmes más conmovedores, encantadores y amenos que he visto últimamente.

domingo, 7 de junio de 2009

Clarissa Dalloway: aquella mañana de su vida en la que se hallaban concentradas todas las otras mañanas




Hoy les hablaré sobre el primero de los libros que leí en el grupo de lectura. Empezar con Virginia Woolf la verdad es bastante estimulante, siempre quise leer algo de ella, pero por una u otra razón lo iba aplazando, pero ahora, gracias a la biblioteca ya tenia en mis manos un ejemplar de "La Sra. Dalloway" a mi disposición, y su lectura porsupuesto no me decepcionó.

Woolf construye un personaje, Clarissa Dalloway, de una complejidad impresionante, desde su mismo nombre "Clarissa" nombre monjil, que supone retiro, abstinencia, enclaustramiento; se nos dibuja una mujer reprimida, excesivamente circunspecta, con una vida plana, sin altos ni bajos, que sacrifica y ahoga su vida emocional en favor de la social y económica.

La novela describe 24 horas en la vida de la Sra. Dalloway. Durante ese día ella organiza una fiesta a celebrarse esa noche en su casa. Comienza con Clarissa saliendo de su casa temprano por la mañana a comprar flores para adornar su casa. Ese camino a la floristeria, se convierte en un paseo en el que Clarissa reflexiona sobre toda su vida, vemos pasajes londinenses, pasamos por el palacio de Buckingham, vemos un avión haciendo letras de humo sobre el palacio, vemos pasar un coche de lujo, que los monárquicos y esnobs transeúntes se arremolinan a ver pensando que puede que su ocupante sean la reina o el primer ministro. Finalmente llega a la floristeria y la descripción que hace Woolf sobre las flores y la elección que de ellas hace Clarissa, la verdad me parece poesía pura, casi se pueden ver las lilas y los claveles.

Luego se nos presenta a Peter Walsh, el verdadero y fallido amor de Clarissa, con quien nunca llegó a casarse. Peter es un personaje muy inglés, incapaz de exteriorizar sus emociones, de manifestar su amor, partidiario de mantener la compostura a toda costa, aunque involucre perder a Clarissa, la mujer de su vida. Peter aunque socialista, representa paradójicamente al imperialismo inglés, al haber gobernado en su nombre colonias hindúes.

Conoceremos también a otro de los personajes que más interesantes me parecieron: Septimus Warren Smith, un veterano de guerra, que sufre de afeccion mental maníaco-depresiva como consecuencia de su participación bélica. Poeta y alegre durante su juventud, casado con Lucrezia, una guapa y encantadora italiana, la guerra hace de Septimus una persona sombría, convencido (al igual que yo, aunque no haya ido a ninguna guerra) de la maldad intrínseca de la raza humana. Septimus tiene alucinaciones con pájaros que cantan en griego y al igual que Clarissa, mantiene un férreo hermetismo para salvaguardar su privacidad. Woolf a través de Septimus, critíca fuertemente al sistema sanitario y de salud, que son incapaces de evitar su progresivo deterioro mental, lo cual lo lleva finalmente a suicidarse lanzándose por una ventana. Incapaz de seguir haciendo frente a la ignominia de nuestra especie. Tremendo este personaje, que como ya es sabido contiene una fuerte carga biográfica de la autora, quien también era maniaco-depresiva y también cometió suicidio.

La novela toca además otros temas tales como los ridículos hábitos de la burguesia, la inminente bisexualidad de Clarissa, a través del personaje de Miss Killman, por quien la Sra. Dalloway se siente abiertamente atraida; y el feminismo. A continuación un fragmento de la novela:

"Porque esto era algo que ella podía percibir oscuramente. Le dolía, sentía escrúpulos cuyo origen sólo Dios conocía, o, quizás, eso creía, enviados por la Naturaleza (siempre sabia); sin embargo, a veces no podía resistir el encanto de una mujer, no de una muchacha, de una mujer confesando, cual a menudo le confesaban, un mal paso, una locura. Y, tanto si se debía a piedad, o a la belleza de estas mujeres, o a que era mayor que ellas, o a una causa accidental, como un débil aroma o un violín en la casa contigua (tan extraño es el poder de los sonidos en ciertos momentos), Clarissa sentía sin lugar a dudas lo que los hombres sienten. Sólo por un instante; pero bastaba. Era una súbita revelación, un placer cual el del rubor que una intenta contener y que después, al extenderse, hace que una ceda a su expansión, y el rubor llega hasta el último confín, y allí queda temblando, y el mundo se acerca, pletórico de pasmoso significado, con la presión del éxtasis, rompiendo su fina piel y brotando, manando, con extraordinario alivio, sobre las grietas y las llagas. Entonces, durante este momento, Clarissa había visto una iluminación, una cerilla ardiendo en una planta de azafrán, un significado interior casi expresado. Pero la cercanía desaparecía; lo que estaba duro se ablandaba." Virginia Woolf. La Señora Dalloway. 1925.

Es magistral como la autora describe lo que es un orgasmo, vemos que hay algo de vida en Clarissa, una persona aparentemente muerta en vida, flemática, que no se entrega, que no vive, pragmática, que prefiere lo generalmente aceptado y que es impasible incluso de si misma.

Excelente lectura, la recomiendo totalmente.