miércoles, 30 de septiembre de 2009
Luz del alma: DIVIDIDOS, aplanando penas en Málaga
Tweet Fipsilon miércoles, 30 de septiembre de 2009
Etiquetas: Divididos, Málaga, Musica, Patagon Music, Rock argentino, Rock latino, Sala Vivero
lunes, 14 de septiembre de 2009
Kasabian: West Side Pauper Lunatic Asylum (El asilo de los lunáticos pobres del lado oeste)
Al oír las notas cantadas por el vocalista en el tema de apertura del disco, "Underdog" (marginados) percibimos cierta presencia de Noel Gallagher como influencia, a priori se podría pensar que es una melodía compuesta por el líder de "Oasis", sin embargo, al avanzar la canción nos damos cuenta de que es Kasabian, la guitarra de Sergio Pizzorno asi lo delata. Con Underdog conocemos al primer paciente de este sanatorio mental del West Side: nos encontramos con una letra urbana, que habla de peleas con cuchillo en estaciones de tren, bajo un fondo de muros plagados de grafittis. Retrata la vida de alguien que como muchos viene a este mundo a vivir una existencia sin gloria ni fama, dejando claro que es así por libre elección, por no someterse a los patrones de éxito que imponen ciertos grupos de poder. El tema se desarrolla bajo una estructura armónica sólida, fuertes líneas octavadas de bordoneo de guitarra/bajo, armonización de voces en tonos agudos, y esa interesante y muy calculada incorporación de electrónica que carateriza a Kasabian.
El album continúa con "Where Did All The Love Go?", canción con reminiscencia de los setenta, con cierto aire lejano a música disco. Si en la canción de apertura se notaba la influencia de Gallagher, en esta es casi material, y es que el autor de "Wonderwall" es un declarado mentor de Kasabian. También creo que esas tendencias son cuestiones del inconsciente colectivo de Manchester, esa musicalmente fecunda ciudad inglesa cuna tanto de Oasis como de otras luminarias del britpop: Stone Roses, The Verve, Primal Scream, Chemical Brothers, Joy Division, Morrisey y tantos otros que han precedido a Kasabian, banda que de alguna manera ha heredado toda esa solera, y que con mérito han logrado desarrollar su propio aporte, esa sutileza en el uso de la electrónica, esas guitarras y coros de Pizzorno, esas armonizaciones de voces tan características, y esos potentes coros, pegajosos y con tanta garra que se te quedan en la mente. En esta segunda canción del disco son muy destacables tanto las sólidas líneas de bajo como los arreglos de cuerda que suenan de fondo. La fatalista letra nos habla de otro paciente recluido en este particular manicomio y cuya patología lo llevaba a conductas en las que reinaba la violencia, el caos social, un mundo en el que se elige matar los unos a los otros.
El tema anterior finaliza abruptamente para fundirse con "Swarfiga", tercera canción, una transición instrumental muy eficaz hacia "Fast Fuse", tema promocional del disco, vivo, de discurso rápido pero moderado, riffs de guitarra de cadencia surfista, melodía depurada y letra desenfrenada en la que conocemos a otro más de los sociópatas del asilo el cual declara su tendencia al desenfreno, su adicción por el abuso, por el saqueo, su condición de hooligan, le grita a los 4 vientos que uno de sus "fusibles" funciona demasiado rápido, demasiada ansiedad, vértigo, evasión, pide con desesperación que le agredan, que lo detengan.
Continúa con "Take Aim", según mi opinión uno de los mejores temas del disco y de los más representativos tanto del sonido de Kasabian, como del concepto general de este siniestro y tortuoso paseo por tan particular asilo mental. La letra nos habla de impaciencia, de pesadillas, de cómo se oyen desde las celdas el tintineo de las llaves que las abren y que los vigilantes llevan consigo, de mundos en los que los ratones comen gatos y en los que sólo hay una obsesión: salir al mundo exterior, aunque no necesariamente sea con vida. La música del tema es una genialidad, con una hermosa introducción a base de instrumentos de viento que se despeja para dar paso a una guitarra acústica y a la melancólica voz de Tom Meighan para incorporarse luego el resto de la banda creando breves pero emocionantes muros sónicos, con coros casi mántricos, y pinceladas melódicas arabescas.
Luego viene "Thick As Thieves", tema de profunda inspiración beatle, este tema debe casi toda su hermosa atmósfera a la influencia de McCartney, a su legendaria "Michelle" y al eterno e inmenso disco "Rubber Soul", o a otras canciones de los de Liverpool como "And I love her" o "If I Fell". No deja de ser válido que Kasabian tome estos fundamentos creados por Lennon y McCartney y los reciclen. Superpuesta a esa melodía "michelesca" y de matiz yo diria que casi griego, encontramos un nuevo lamento de otro de los enfermos mentales, uno que decía actuar antaño en shows, vestido con sombreros robados, amenazado por sombras y hojas de otoño.
Seguidamente el que es mi tema favorito del disco "West Rider Silver Bullet", tema en el que cantan a dúo Meighan y la famosa actriz hollywoodense Rosario Dawson (Siete almas - Clerks II - Sin City - 25th hour, entre otras). Una canción bastante elaborada, una marcha, casi marcial, con hermosos arreglos de cuerda y coros infantiles. Aunque creo que sobra la voz de Rosario, no canta bien, lo hace en el mismo registro que el vocalista del grupo, quizás la han incluido porque la letra nos habla de un recluso que recuerda tiempos en los que iba en vehículos robados con su chica.
Luego suena "Vlad the Impaler", otra declaración de un sociópata, resentido con la gente feliz, especialmente con las chicas de clase alta, deseoso de cortar gargantas, y de clavarles su estaca, inspirado un poco en el conde Drácula. El tema se pudo descargar gratis en la página web de Kasabian entre el 31 de marzo y el 03 de abril del 2009. Esta canción musicalmente me recuerda a Beastie Boys, con sonidos robóticos y una manera de cantar hip-hopera. Tiene realizado un video-clip: http://www.youtube.com/watch?v=z0QE7y8-B10.
"Ladies and Gentlemen, Roll the Dice", siguiente tema, nos habla del deseo de este demente de ser el protagonista, de disfrutar de sus 15 minutos de fama warholianos, de poder tener en sus manos el poder: "Damas y caballeros, hoy soy yo quien lanza los dados" nos dice , bajo un fondo musical apacible, tranquilo, algo sesentero.
La versión comercial del álbum acaba con "Happiness", balada en la que dominan los sonidos del piano y la voz de Meighan, incorporándose a mitad de canción un coro gospel. En esta canción, el último de los pacientes que visitamos nos invita a no estar tan tristes por ellos, nos exhorta a ir por nuestros sueños y a buscar nuestra felicidad.
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martes, 1 de septiembre de 2009
Estética de la infelicidad: la atractiva y hermosa crueldad

Entonces hoy, leyendo a Nietzsche, me encuentro con una frase que John Cleese (ex Monty Phyton), actor y guionista de la genial comedia "Un pez llamado Wanda" (1988) pone en boca del personaje de Otto West (interpretado por Kevin Kline que le valió el Oscar a actor secundario). La frase de Nietzsche que cita Otto es la siguiente:
"Casi todo lo que llamamos una civilización superior se basa en la espiritualización y la profundización de la crueldad" Friedrich Nietzsche. Más allá del bien y del mal. 1886
Esa frase me impresionó bastante, principalmente porque yo no podría estar más de acuerdo, pero también porque yo jamás podria haber sido tan grandilocuente como para expresarlo de esa manera. Creo que en este mundo en el que vivimos suele predominar nuestro lado malo y cruel, tal como lo demuestra el capitalismo o el evolucionismo de Darwin en el que sólo sobreviven los más aptos.
"Un pez llamado Wanda", es una de las mejores comedias que he visto, pero que paradójicamente cita en varias oportunidades al nihilista Nietzsche. Entonces hoy, leyendo el libro del que John Cleese sacó la frase, me encuentro con el resto del texto de ese aforismo, y me parece que está muy relacionado con mi anterior post de la estética de la infelicidad. Fijarse en lo que sostiene el autor alemán:
"Lo que produce la dolorosa voluptuosidad de la tragedia es la crueldad; lo que nos origina una emoción agradable es la llamada piedad trágica, e incluso en todo lo que es sublime, y hasta en los estremecimientos supremos de la metafísica más sutil, no debe su dulzura más que al ingrediente de la crueldad que se le mezcla. Lo que agradaba a los romanos en el circo, a los cristianos en el éxtasis de la cruz, a los españoles en los autos de fe o en las corridas de toros; lo que agrada en nuestros dias a los japoneses que se agolpan en el teatro, al obrero parisiense que tiene la pasión de las revoluciones sangrientas, a la wagneriana que, abolida toda voluntad, de pasar sobre si la música de Tristán; lo que todos saborean, lo que aspiran a beber con místico ardor es el filtro de la gran Circe, cuyo nombre es Crueldad" (Más allá del bien y del mal, Aforismo 229).
Habla además Nietzsche de que esa afición a la crueldad incluye la que se ejerce con uno mismo: mortificarnos, preocuparnos, intranquilizarnos, incluso la infinita necesidad de obtener conocimiento, el filosofo nos recuerda que en toda voluntad de saber, hay siempre una gota de crueldad.
Es curioso que sea a través del genial y divertido film "Un pez llamado Wanda" donde haya encontrado la reveladora verdad acerca de la diosa Circe. La cual no es lo que hasta ahora habiamos pensado de ella.
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martes, 25 de agosto de 2009
Cuando el séptimo arte y la gastronomía se encuentran: cine gourmet (3 de 3)
11.-"Delicatessen". Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro, 1991, Francia.
Opera prima del director de "Amelie" y de su habitual colaborador, el diseñador Marc Caro. Cuenta la historia de Louison (Dominique Pinon), un simpático payaso de circo retirado, que decide cambiar de vida y responde a un anuncio en el que se solicitan los servicios de un encargado de mantenimiento de un edificio. Cuando Louison llega al edificio vemos que es un lugar distópico, futurista, semiderruido, en el que habitan una serie de vecinos cada cual con vidas más extrañas y que tiene en la planta baja una carnicería, llamada "Delicatessen", cuyo propietario es el señor Clapet, quien a su vez es dueño de todo el edificio. La materia prima de la carnicería de Clapet es bastante particular, ya que se trata de la carne de los inquilinos que se han atrasado en sus pagos, o que simplemente son seleccionados por Clapet para ser consumidos por sus carnívoros clientes. Entonces el entrañable payaso retirado Louison comienza a trabajar en el extraño edificio, y Julie (Marie-Laure Dougnac), la hija del carnicero, se enamora enseguida de él. Clapet decide matar a Louison para obtener carne para su carnicería, pero Julie pretende salvarlo solicitando la ayuda de "Los Trogloditas", extraña organización subterránea de rescate.
Excelente propuesta de Jeunet y Caro, película preciosa de ver, con una fotografía encantadora, un uso magistral de los colores en los que los sentimientos y situaciones se ven realzados mediante la paleta, variando de los tonos sepia a vivos rojos y azules. La música también ocupa un papel preponderante, encontramos hermosas melodías al son de rítmicos muelles oxidados, de un celo o de una mágica sierra. Jeunet como siempre refleja sus inclinaciones oníricas, y lo vemos en los excéntricos ambientes de los pisos de cada vecino: el viejito con los caracoles y sapos, la depresiva vecina Aurora que inventa artilugios para suicidarse, ese atemorizado inquilino que intenta infructuosamente escapar del edificio disfrazado de basura dentro de un cubo, en fin, todo un universo particular este que Jeunet y Caro construyen en "Delicatessen", en el que no existe el dinero, sino que la moneda de cambio son granos de maíz, garbanzos y otras leguminosas y frutos secos. Un argumento que gira en torno a la obsesión humana por alimentarse, aunque sea con un filete de vecino.
12.-"Yo serví al rey de Inglaterra", Jiri Menzel, 2006, República Checa-Eslovaquia.
Película checa en clave de humor negro, de sarcasmo, de matices que a veces se me antojan caricaturescos. Guión adaptado de la novela del mismo título, cuyo autor es Bohumil Hrabal. Retrata la biografía de un camarero, Jan Ditre, quien adentrado en la madurez de su vida, reflexiona sobre lo vivido hasta entonces, desde sus inicios como vendedor de salchichas en una estación de tren de Praga, y como camarero en una taberna; para presenciar luego su progresivo ascenso que lo lleva casi a ser el maître del hotel más importante de la ciudad, estando toda su existencia permanentemente relacionada con la restauración.
Siempre es complicado trasladar a la pantalla todo el universo de un escritor y su novela, pero creo que el director checo Menzel ha sorteado estos escollos, con una hermosísima fotografía que incluye planos de belleza indiscutible como una habitación con alfombra roja la cual a su vez está forrada de billetes que son contemplados por su orgulloso dueño; o cuando la cámara ve un concupiscente mundo a través del cristal de una jarra de cerveza vacía que agranda bustos y traseros de mujeres; o las secuencias en las que Jan cubre a sus amantes después de hacer el amor, con margaritas, alimentos, objetos de un bouffé, o cualquier elemento decorativo que tuviera a mano y luego las hace que se vean en un espejo, imágenes que se me antojan incluso goyescas. Irresistibles las actrices eslavas que encarnan las damas de compañía del hotel Tichota, en el que ricos empresarios disfrutaban de su cotizada presencia. La puesta en escena en los hoteles es impecable, el salón comedor del Hotel Paris tiene una riqueza visual que vale la pena ver más de una vez, al igual que la tácita danza de los camareros con sus bandejas al son de elegantes valses. La banda sonora es excelente, escogida con un gusto exquisito, incluye música de cámara, bellísimos valses y piezas para piano muy expresivas que me recuerdan la música que era utilizada para las películas de cine mudo.
Quizá el último tercio de la película me resulta algo tedioso, cuando la acción se sale un poco del tema de la hostelería y la restauración y se centra en el conflicto bélico y el asunto nazi, aún así, esta producción checa es una película bastante recomendable.
13.-"American Cuisine", Jean-Yves Pitoun, 1999, Francia.
Película ligera, protagonizada por el simpático actor estadounidense Jason Lee (My name's Earl). Nos cuenta la historia de Loren, un chef yanqui, que en su mundo ordinario trabaja como cocinero para los almirantes de la Marina de EE.UU. Pero un día Loren se cansa de la mentalidad gastronómica tan cuadrada de los militares de su país, de que quieran comer siempre steaks y pie de manzana; de ese rancio patriotismo que les hace despreciar los placeres de los platos de otras latitudes. Entonces Loren renuncia y decide irse a Dijon, Francia, a hacer pasantías en el restaurante del chef Louis Boyer, quien tiene 4 estrellas. Al principio Boyer se muestra renuente a la idea de aceptar en su cocina a un estadounidense, quienes tienen imagen internacional de ser muy poco gastronómicos, pero como el cocinero es nuestro querido Earl (me encanta esa serie), pues tanto Boyer, como su bellísima hija Gabrielle (Irene Jacob), asi como prácticamente toda Francia, van sucumbiendo a los encantos de Loren, el cocinero gringo, el cowboy de los fogones. El director Jean-Yves Pitoun logra, sin muchas pretensiones, una película entretenida, bien rodada, con planos muy eficaces que captan toda la estética de una cocina, los vivos colores de las verduras y de las frutas, la belleza de las diferentes formas y tonalidades de las especias, del cardamomo, del coriandro, de los clavos de olor; lo creativo de la cocina, las presentaciones tan atractivas: una margarita en un plato de langostas, erizos, vieiras y tarinas de puerros. Nos enseña también ese infiernillo que puede ser la cocina de un restaurante en horas punta, donde el estrés campa a sus anchas, donde todo se hace contrarreloj, a alto fuego y bajo muchísima presión. En fin, este típico guión del tipo del camino hacia la madurez es perfecto para pasar un rato ameno sin mayores pretensiones.
14.-"Ratatouille", Brad Bird, 2007, Estados Unidos.
Ver films de Disney siempre supone un reto a la inteligencia del espectador, ya que sus producciones suelen estar cargadas de simbologías y significados que sólo los más agudos, maliciosos, o quizás paranoicos podrían descubrir. En el caso de la película de animación computarizada de Pixar ganadora del Oscar "Ratatouille" nos encontramos con la historia de una rata "Remy", que quiere ser chef de cocina por una fuerte vocación y un muy desarrollado sentido del olfato. "Cualquiera puede ser cocinero", es el lema de Auguste Gusteau, cocinero francés con cuatro estrellas, que se convierte en el ídolo y en la guía espiritual de Remy. Ratatouille es una hermosa fábula centrada sobre todo en los orígenes humildes de Remy, quien proviniendo de las alcantarillas acaba convirtiéndose en el mejor chef de Francia. El film nos recuerda que un artista puede provenir de cualquier sitio, que el arte no está reservado sólo para los sectores más pudientes, para los burgueses. El argumento tiene paralelismos con historias como por ejemplo la de Rocky Balboa, aquel humilde boxeador proveniente de los barrios más pobres de Filadelfia que acaba convirtiéndose en campeón mundial, o incluso con historias como la de "Ciudadano Kane", o "Rocco y sus hermanos", es decir, personas de procedencia humilde y modesta que con voluntad, perseverancia, dedicación y porsupuesto, suerte; llegan a estar entre la élite de sus disciplinas. Interesante la minimalista receta de Remy del tradicional ratatouille: con calabacín amarillo y el pimiento rojo reducido a una suave salsa, y una preciosa presentación. Este film es la octava producción de largometraje de Pixar, estudio del que han salido otros blockbusters animados como "Toy Story", "Los Imposibles" o la recién estrenada "Up". Ratatouille asombra por su realismo al reflejar el ambiente francés, desde los escenarios rurales de donde procede Remy, a las aceras y alcantarillados de Paris, pasando por los hermosos puentes y edificios de la capital francesa. La cocina del restaurante de Gusteau también impresiona por lo realista, la profundidad, la precisión de los detalles: cuchillos, las ollas y sartenes de cobre, todo es calcado de lo real. Para pasar un rato ameno esta bonita aventura, aunque no me acabe de convencer la idea de una rata cocinando.
15.-"Entre Copas", Alexander Payne, 2004, Estados Unidos.
Encantadora producción de cine independiente. Centrada en el vino, maridaje por excelencia en gastronomía. Nos cuenta la historia de Miles (Paul Giamatti), profesor de literatura, y Jack (Thomas Haden Church), actor de televisión; un par de buenos amigos, ex compañeros de la universidad, que emprenden un viaje de despedida de soltero para Jack. Dicho viaje consiste en un hermoso paseo de una semana por los valles vinícolas de Santa Ynez, California, con la intención de disfrutar de las preciosas vistas de los viñedos, entregarse a la buena comida y a la cata de los mejores vinos locales, y jugar un poco de golf. Pero el viaje resulta ser mucho más que eso, ya que trastoca profundamente las vidas del par de amigos cuando conocen a dos mujeres, Maya: camarera y estudiante de un máster; y Stephanie, escanciadora de vinos.
Basada en una novela de Rex Pickett, del mismo nombre, la película tuvo 5 nominaciones al Oscar en la edición del 2004, resultando justa ganadora en la categoría de mejor guión adaptado. Nos presenta una sólida construcción de personajes, Miles es obsesivo, siniestro, enciclopédico, sistemático, ansioso, le gusta beber el refinado vino de Pinot; y por contraste Jack es optimista, despreocupado, desenfadado, se conforma con el merlot. Es un film visualmente muy efectivo que presenta imágenes bastante hermosas de los viñedos californianos, y que utiliza técnicas muy atractivas como la de dividir la pantalla en 2, 3 o 4 cuadros móviles que presentan simultáneamente planos relacionados. Es muy entretenida de ver, con un ritmo muy bien cuidado y que hace uso exquisito del sentido del humor, de la comedia elegante que surge al contrastar dos personalidades tan distintas como las del lujurioso Jack y el introvertido Miles.
Además nos introduce en el vasto mundo de la cata de vinos con toda su terminología (que para mí es casi poética): los aromas: afrutado, animal, empireumático, maderizado; la sensación: aterciopelado, con cuerpo, equilibrado; las cepas: merlot, pinot, cabernet sauvignon, entre otras. Todo un universo, un arte en sí.
Destacable también la actuación de Paul Giamatti, actor que se caracteriza por su naturalidad, por su apariencia de persona común, de vecino de nuestra urbanización, alejado de los cánones de Hollywood, que sin embargo es tan versátil a la hora de actuar.
Lista final:
Como en los dos post anteriores, hago una recapitulación de todos los títulos comentados:
01.-"Vatel", Roland Joffe, 2000, Reino Unido-Francia.
02.-"Deliciosa Martha", Sandra Nettelbeck, 2000, Alemania.
03.-"Como agua para chocolate", Alfonso Arau, 1992, México.
04.-"El festín de Babette", Gabriel Axel, 1987, Dinamarca.
05.-"El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante", Peter Greenaway, 1989, Reino Unido.
06.-"Tampopo", Juzo Itami, 1985, Japón.
07.-"Comer, beber, amar", Ang Lee, 1994, China.
08.-"Cuscus", Abdellatif Kechiche, 2007, Francia.
09.-"Un toque de canela", Tassos Boulmetis, 2003, Grecia.
10.-"Chocolat", Lasse Halstrom, 2000, Estados Unidos.
11.-"Delicatessen". Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro, 1991, Francia.
12.-"Yo serví al rey de Inglaterra", Jiri Menzel, 2006, República Checa-Eslovaquia.
13.-"American Cuisine", Jean-Yves Pitoun, 1999, Francia.
14.-"Ratatouille", Brad Bird, 2007, Estados Unidos.
15.-"Entre Copas", Alexander Payne, 2004, Estados Unidos.
Otras películas de gastronomía
Las anteriores 15 son películas que me han gustado y que recomiendo personalmente, sin embargo, otros largometrajes con tema gastronómico que también he visto son:
16.-"Woman on top", Fina Torres, 2000, Estados Unidos.
17.-"Tapas", José Corbacho y Juan Cruz, 2005, España.
18.-"La gran comilona" (La grand bouffe), Marco Ferreri, 1973, Francia.
19.-"Fuera de carta", Nacho Velilla, 2008, España.
20.-"Sin reservas", Scott Hicks, 2007, Estados Unidos (remake americano de "Deliciosa Martha").
Así concluyo esta serie de posts de cine gastronómico, espero haya sido de su agrado. ¡Saludos y buen provecho!
Tweet Fipsilon martes, 25 de agosto de 2009
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lunes, 17 de agosto de 2009
Una mancha que no se quita
Coleman es aún más prejuzgado ya que además de ser acusado de racista, se descubren sus relaciones con Faunia Farley, empleada de limpieza de la universidad, a quien el catedrático dobla en edad. Ella es una mujer humilde, resignada con la vida, Voluptas, quien piensa que su mayor logro es que piensen que es estúpida, siendo en realidad una ávida lectora, amante de los grajos, esos pajarracos similares a los cuervos, de plumaje lustre púrpura y que emite raros graznidos. Faunia ama a los grajos porque desea de alguna manera abandonar la especie humana, por ello se lamenta de que los grajos vivan tan cerca de los poblados, teme que puedan humanizarse. Ella visita un grajo domesticado de nombre "Príncipe", un día el ave se escapa y se reúne con otros grajos no domesticados en un árbol, los grajos salvajes comienzan a picotear y a acosar a "Principe", quien no conocía el lenguaje de los grajos, no entendía a los de su especie, fue criado bajo la mano del hombre, por gente como nosotros, bajo la mancha humana:
"...dejamos una mancha, dejamos un rastro, dejamos nuestra huella. Impureza, crueldad, abuso, error, excremento, semen..., no hay otra manera de estar aquí. No tiene nada que ver con la desobediencia. No tiene nada que ver con la indulgencia, la salvación o la redención. Está todo en el mundo, nos habita, es inherente, definitoria". Philip Roth. La mancha humana. 2000.
Roth, a través de Coleman y Faunia, nos lleva hacia los vastos territorios de la imperfección, del egoísmo, de lo grotesco, hacia lo irracional del objeto del deseo, de la penetración, la fatalidad de una "mamada". También nos habla de la perversidad de la criatura humana, de como la jubilación prematura a la que es obligada Coleman al ser injustamente acusado de racista, desata en la comunidad universitaria de Athena, una malignidad casi patológica, en la que los protagonistas son la hipocresía, la maldad, la tergiversación, el puritanismo y la mentira, elementos con que los que yo creo que nos encontramos de manera cotidiana en nuestras humanas y manchadas vidas. Durante la lectura de la novela, pensé varias veces en ese juego de significados que Roth diseñó con maestría, de llamarse la localidad donde Coleman enseñaba "Athena", casi como la capital de Grecia, además, paradójicamente Coleman era profesor de literatura griega, volviéndose su propia vida tan aciaga como cualquier tragedia griega de Eurípides o Sófocles, con todo y sus coros.
Los personajes de la novela tienen una vasta profundidad y mensajes muy definidos: a través de Lester Farley, ex esposo de Faunia, veterano de Vietnam, atormentado, traumatizado, furioso, nos lleva hacia el absurdo de la guerra y la intolerancia. Nathan Zuckerman, el amigo escritor de Coleman en el último tramo de su vida, nos ofrece un agónico rayo de esperanza, del valor de la amistad, la honestidad y la comprensión. Faunia Farley es la humildad, Delphine Roux la arrogancia, y las relaciones que Coleman tiene con su familia representan de alguna manera esa ficción, esa ausencia de determinismo, o como diría Nietzsche, ese perpetuo baile de máscaras que es este mundo en que vivimos. Porque como escribe en su novela Nathan Zuckerman: el arte de Coleman, su singular acto de invención, cada día, al levantarse, era lo que había hecho de sí mismo.
Sabiendo que todos tenemos secretos, que todos tenemos algo que no queremos que los demás conozcan, creo que todos deberíamos leer esta reveladora novela.
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sábado, 1 de agosto de 2009
Cuando el séptimo arte y la gastronomía se encuentran: cine gourmet (2 de 3)
El director Itami, nos muestra una delicada y elaborada propuesta visual, logra planos de considerable dificultad en un espacio tan pequeño como lo es el restaurante de ramen de Tampopo. En la secuencia de los vagabundos sibaritas, los indigentes le hablan a Goro y a Tampopo, pero el director los enfoca de manera tal de que fuera a nosotros los espectadores a quienes nos estuvieran hablando. La fotografía tiene una paleta de colores que varían según los personajes, así vemos un blanco inmaculado para las secuencias del mafioso yakuza y su pareja. Goro tiene una imagen y una actitud que me parece una versión nipona de Clint Eastwood.
La combinación de estos ingredientes narrativos y visuales creo que han logrado un excelente film.
En el desarrollo de la historia nos adentramos en Taipei, en el entorno familiar de Chu, de su relación con sus tres hijas. Asistimos a una sucesión de metáforas entre la gastronomía y la existencia, Chu afirma que el haber criado a sus tres hijas es como cocinar: cuando todo esta listo, ya se te ha quitado el hambre, las ganas. Lee hace una reflexión sobre el cambio, sobre el relevo generacional, sobre como el indetenible pulso de la vida va transformando todo el entorno, y de la importancia que tiene, en tales transiciones, el mantener también nuestras tradiciones, nuestras costumbres, esas recetas que vienen de tiempos inmemoriales heredándose de generación en generación.
Vale la pena realmente la secuencia de la comida de cuscus en familia, que aunque está rodada muy modestamente, con planos casi fijos, logramos ver ese maravilloso ritual de la sémola, la salsa, las verduras: calabaza, pimiento piquillo, zanahorias; algunos primeros planos del cuscus, protagonista de la pelicula. Interesante también la banda sonora de la película, podemos disfrutar de los sonidos del magreb, de esa tradicional orquesta conformada por instrumentos de cuerda: violín y sitar y acompañados del infaltable tamborine, ese instrumento de percusión tan típico de los paises árabes, son cadencias musicales bastante interesantes, que van in crescendo en intensidad, y que le acompañan voces con esa pronunciación tan gutural de su lírica. En la escena cumbre del filme la hija del obrero baila la danza del vientre de una manera impresionante en el nuevo restaurante.
Interesante tambien las lecciones de geografía del abuelo, que tomaba una postal con una foto de cada ciudad y la perfumaba con el olor de la especia correspondiente. Por motivos de la guerra entre Grecia y Turquia, Fanis y sus padres son deportados de Estambul a Grecia, y el muchacho debe dejar a su querido abuelo, asi como a una bella niña amiguita suya.
La película nos ofrece imágenes preciosas de Estambul y de Atenas, algunas elaboradas de manera totalmente digital. El director además hace uso eficaz de la banda sonora para situarnos geográficamente, asi cuando estamos en Estambul oimos hermosas melodias turcas, y cuando la acción se sítúa en Atenas, suenan inconfundibles notas musicales helénicas. Las secuencias en la tienda del abuelo son de una belleza incuestionable, con todas esas especias en manos del dulce viejito. Bastante conseguidas también las escenas en las que vemos a la familia de Fanis sentada a la mesa disfruntando junta de todas esas especialidades griegas.
El film está estructurado en tres actos: Acto I: Primeros platos, Acto 2: Segundos platos y Acto 3: Postres. Fanis decide, tras muchos años, ya siendo un adulto maduro, regresar a Estambul luego de 33 años a recuperar parte de su infancia, pero quizás, como decia su abuelo, nuestros destinos son como la sal en las comidas, está ahi aunque no la veas.
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lunes, 20 de julio de 2009
Cuando el séptimo arte y la gastronomía se encuentran: cine gourmet (1 de 3)
Además, la gastronomía siempre me ha parecido una auténtica manifestación cultural, una de las más perfectas expresiones de identidad de los pueblos, de sus costumbres, de las características particulares de la tierra que provee sus frutos, de la coyuntura histórica de las naciones. Las mesas de nuestros hogares reflejan muchísimo más que lo que está a simple vista, sin darnos cuenta, expresan cosas como la época del año en que se vive, o la religiosidad de los comensales, se pueden descubrir muchos aspectos del carácter de una persona simplemente observando sus hábitos gastronómicos. Por eso cuando he tenido la oportunidad de viajar, el momento que más me ha gustado es comer con las familias de mis amigos suecos, italianos, alemanes o españoles, creo que es una de las más bonitas maneras de conocer el mundo.
Entonces, cuando el cine se interesa por la gastronomía, tiene como resultado un tipo de film que despierta del todo mi interés. Quisiera compartir con quienes pasen por aquí, una selección que he hecho de 15 títulos del séptimo arte, en los que la gastronomía desempeña un papel importante, aquí van los primeros cinco:
01.-"Vatel", Roland Joffe, 2000, Reino Unido-Francia.
Nos relata el difícil compromiso en el que se ve involucrado el célebre cocinero francés del siglo XVII François Vatel (creador de la crema Chantilly), cuando su patrono, el Príncipe de Condé, debe recibir al Rey Luis XIV de Francia y a toda la corte de Versalles durante un festejo de 3 días y 3 noches. Condé espera que el Rey quede tan satisfecho como para que lo ponga al mando de las tropas que combatirán en la incipiente guerra contra Holanda.
Vemos entonces como Vatel, quien declaraba su deseo por lo absoluto, por lo sublime, por lo perfecto, despliega sus extraordinarias habilidades como chef ejecutivo, para organizar, con tan sólo 15 días de antelación, un banquete de 03 días y 03 noches, de más de 80 platos y que sea capaz de satisfacer y sobrepasar las expectativas del monarca y su corte.
La película es un alarde de producción, con bellísimas puestas en escenas, vemos unos preciosos buffets, faisanes, perdices, frutas exóticas, vestuarios, y una recreación de los famosos espectáculos que organizaba Vatel para sus comensales, con ballenas mecánicas, valkirias, y un sin fin de números artísticos.
Es también una reflexión sobre la libertad, Vatel amaba su trabajo, pero jamás se privaría de ser libre, no había ni reyes, ni príncipes ni condes que pudieran privarle de su libertad.
02.-"Deliciosa Martha", Sandra Nettelbeck, 2000, Alemania.
Nos encontramos con Martha, una guapa jefa de cocina de un elegante restaurante de Hamburgo. Algo neurótica y obsesionada con su trabajo, el cual desempeña buscando infatigablemente la mayor precisión. A Martha le cambia totalmente la vida cuando su única hermana, que es madre soltera, muere en un accidente automovilístico. Martha debe entonces hacerse cargo de Lina, su sobrina huérfana, quien está en shock por la reciente pérdida de su madre. La adaptación entre Martha y Lina no resulta nada fácil, especialmente porque van descubriendo que son muy parecidas, a las dos les gusta cocinar y son rabiosamente perfeccionistas, el toque simpático lo da Mario, un cocinero italiano que contratan en el restaurante de Martha, y quien al principio no es muy bien recibido, pero luego sucumben a sus estereotipados encantos que incluyen pasta, y canciones del país de la bota.
03.-"Como agua para chocolate", Alfonso Arau, 1992, México.
Adaptación del libro de Laura Esquivel. Aproximación al realismo mágico, con toques surrealistas. Ambientada a principios del siglo pasado, nos cuenta la historia de un amor fallido, que es truncado por una malévola madre que decide que su hija menor no puede casarse sino que debe permanecer soltera para cuidarla a ella, entonces su amado accede a casarse con la hermana mayor, sólo para poder estar cerca de su verdadera pasión.
Todo lo anterior está aderezado con unas interesantes metáforas entre la deliciosa y sensual gastronomía mexicana y las situaciones que se desarrollan en el film. Se me antoja que Arau quiso plasmar algunas influencias de Buñuel o de Ripstein.
04.-"El festín de Babette", Gabriel Axel, 1987, Dinamarca.
En el siglo XIX, nos situamos en el seno de una remota aldea puritana danesa. En ella viven dos ancianas hermanas, hijas de un fallecido sacerdote de la aldea, solteronas, ya que movidas por su rígida y profunda fe, decidieron renunciar a los placeres carnales, y al amor.
Un día llega a sus vidas, Babette, una refugiada francesa que huye de la cruenta guerra que azota su país. Babette llega recomendada por el amor de juventud de una de las ancianas, y trabajando como sirvienta, se integra rápidamente a la introvertida, rigurosa, y ultra-religiosa vida de la aldea.
Pero un día Babette se gana un premio de lotería, y decide regalarle a la aldea un banquete al estilo auténticamente francés, Babette trae desde su país para la ocasión todo tipo de insumos necesarios para su cena francesa: una inmensa tortuga para hacer sopa, miles de codornices, que preparará en una cama de hojaldre en una receta llamada "Codorniz en sarcófago", los mejores vinos galos, champán, trufas y todo tipo de manjares típicamente franceses.
Una magnifica puesta en escena, y una hermosa reflexión sobre la modestia y sobre como el arte de la cocina puede regalar felicidad, despertar los sentidos y darle rienda suelta a la alegría, incluso a un grupo rural de puritanos daneses.
05.-"El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante", Peter Greenaway, 1989, Reino Unido.
Una de las obras cumbres de Greenaway, este director británico que según mi opinión, experimenta tanto con la imagen, que hace de ella una experiencia más cercana a las artes pictóricas que al cine. El film nos cuenta la historia de un ogro que es dueño de un restaurante, y que aterroriza a todo su entorno, a todo lo que toca.
La cocina del restaurante es más parecida a uno de los bodegones de Cezanne o a un cuadro de Velázquez, que a uno de un restaurante real actual, la fotografía es impresionante, con ese inmaculado blanco cuando entran a los cuartos de baño y ese rojo de ira de los salones comedor.
Violencia, antropofagia, repugnancia, venganza, inquietud (el niño ayudante de cocina que canta, albino, y con estética siniestra, me erizaba la piel), pero quitando esta estética tan recargada, ese interés más por la imagen y forma que por lo narrativo; la película nos ofrece una experiencia cinematográfica bastante original, aunque claro, en este viaje queda excluido totalmente al final el placer de la gastronomía.
Bueno, esas fueron las primeras cinco, de quince en total que he seleccionado. Dejo la lista de hoy:
01.-"Vatel", Roland Joffe, 2000, Reino Unido-Francia.
02.-"Deliciosa Martha", Sandra Nettelbeck, 2000, Alemania.
03.-"Como agua para chocolate", Alfonso Arau, 1992, México.
04.-"El festín de Babette", Gabriel Axel, 1987, Dinamarca.
05.-"El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante", Peter Greenaway, 1989, Reino Unido.
¡Buen provecho!
Nota: Post dedicado especialmente a todos los amigos que se dedican a ese hermoso arte que es la cocina, y a quienes admiro tanto. Un cordial saludo a mi amigo Chef Orlando "Yayo" Amaro, Executive Cheff de Pamplona Tapas Bar en Lafayette, EE.UU.
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Etiquetas: Audiovisual, Cine, Cine gastronomico, Gastronomia, Paul Cézanne, Peter Greenaway, Roland Joffe






